Málaga, la ciudad en la que caben todos los viajes, te espera con su luz, su historia y su ambiente único. Con más de 300 días de sol al año, museos de renombre internacional y un vibrante tejido empresarial, Málaga combina la tradición con la modernidad. Hospedarte en nuestro hotel en Málaga centro te permitirá vivir la ciudad como un local: desde el bullicio del Mercado de Atarazanas, donde los pescados frescos, frutas y carnes despiertan todos tus sentidos, hasta el encanto del casco histórico, con la emblemática calle Larios y dulces irresistibles como los helados de Chocolate, nuestro favorito: Ferrero Rocher con Cookie de Caramelo.
Callejea sin prisa y déjate sorprender por joyas arquitectónicas como la majestuosa Catedral de Málaga, cuyos impresionantes detalles barrocos también podrás admirar desde su cubierta, con vistas que te permitirán localizar la Alcazaba y el Castillo de Gibralfaro. Desde la bodega El Pimpi, disfruta de un ajoblanco con vistas a un Teatro Romano coronado por una fortaleza árabe, o sube al Castillo de Gibralfaro y contempla cómo la ciudad se extiende hasta donde alcanza la vista.
Visitar Málaga durante la Feria de agosto o la Semana Santa es sumergirse en la diversión y la emoción, con calles llenas de vida, tronos ceremoniosos y la famosa frase que resuena por doquier: “¡Al cielo con ella!”. Málaga no solo se visita, se vive.












