Es más que probable que la Mezquita-Catedral figure entre los imprescindibles de tu radar viajero, que quieras comprobar que esa imagen que tantas veces has visto, la de los arcos de colores en una sala trufada de columnas, existe; que desees ver cómo lucen juntos los estilos omeya, gótico, renacentista y barroco; y que no renuncies a un paseo por su agradable patio de naranjos.
Te resultará tentadora la posibilidad de quedarte allí todo el día, pero te acordarás de ese mapa turístico lleno de inscripciones y querrás lanzarte a descubrir cuantas más, mejor. Sin prisa. Permítete una pausa para coger fuerzas. Aquí, se hace a base de salmorejo y flamenquines. Pura delicia gastro.
Después, te espera el Alcázar de los Reyes Cristianos, un palacio y fortaleza que alberga un interior donde se mezclan estilos arquitectónicos, Historia e historias (por aquí, pasó Cristóbal Colón para verse con los Reyes Católicos) y que esconde un jardín frondoso y exuberante, con caminos por los que perderse y albercas y fuentes que le dan ese plus de belleza de la que solo es capaz el agua.
Te diremos que en Córdoba se estila terminar el día por todo lo alto, viendo desde su famoso Puente Romano cómo la ciudad va ganando enteros de espectacularidad a medida que se ilumina con la llegada de la noche. A tus pies, el Guadalquivir fluye apacible.