Si la belleza de la estampa de esta ciudad Patrimonio de la Humanidad gusta en la distancia, espera a contemplarla de cerca. Empezarás por las murallas. Tienen más de 2.000 años, una media de 12 metros de altura y 87 torreones. Parte de su perímetro, lo recorrerás desde las alturas, paseando por su adarve. El tramo final, a ras del suelo, junto a su base. En todo momento, irás viendo lo que Ávila guarda en su interior.
A saber, una catedral que, como peculiaridad te diremos, que tiene su cimorro integrado en la muralla. De hecho, es un caso único de integración de arquitectura militar y religiosa. Además, cuando la visites estarás en la primera catedral gótica del país. Y es que, esto va de curiosidades, como la de que sus soberbias vidrieras sintieron el terremoto de Lisboa de 1755 y algunas tuvieron que ser reconstruidas o que en el claustro está enterrado Adolfo Suárez.
Después, querrás pasear por las calles empedradas de la ciudad, viendo casas de arquitectura castellana, palacios, iglesias románicas, basílicas y conventos. Haz un alto en el camino en su plaza del Mercado Chico y de todo este listado de lugares visitables, decídete por esa iglesia que tienes delante: la de San Juan Bautista. Allí, fue bautizada Teresa de Cepeda y Ahumada. Quizá te suene más por Santa Teresa de Jesús.
Mucho hemos tardado en hablar de esta Santa, patrona de Ávila. Para conocerla algo más, acércate a la Basílica de Santa Teresa. Construida en la que fuera su casa natal, alberga un museo.