De Ciudad Real nos gusta que lo mismo es posible visitar un asentamiento arqueológico (el de Alarcos, a 9 kilómetros de la ciudad) que una iglesia gótica, como la de Santiago, que además cuenta con bóvedas barrocas o un techo mudéjar; que un Gran Casino con guiños modernistas y bien ecléctico. También que, de repente, sorprende con curiosidades como la de que fue Alfonso X El Sabio quien ordenó fundarla y hasta se encargó de su planificación. Y sí, de buena gastronomía también va sobrada. Destacan los platos de caza (conejo al ajillo, perdiz guisada…), no faltan las migas o las gachas y, por supuesto, pregunta por el queso. El toque natural a vuestra escapada se lo pondrá el Parque Natural de las Tablas de Daimiel. Situado a poco más de media hora en coche, siempre es un disfrute pasear por este humedal manchego.
Dónde dormir: Sercotel Guadiana