Cantaba Peret eso de “Barcelona es poderosa, Barcelona tiene poder”. Y tenía razón. La ciudad combina la energía de sus barrios con la relajada vida mediterránea, y estas experiencias son una buena prueba de ello.
Barcelona es esa ciudad capaz de atraer y fascinar a propios y extraños, a viajeros llegados de cualquier parte del mundo para dejar de ser viajeros y sentirse vecinos durante unos días. Barcelona es un amanecer frente al Mediterráneo, un vermú por las plazas de Gràcia, un chute de belleza en la Sagrada Família y un atardecer contemplando la ciudad desde las alturas. Barcelona es mucho más que una lista de monumentos: es una forma de caminar, comer y disfrutar sin demasiada prisa.













