Sevilla siempre es buen destino para una escapada. Ahora bien, se nos ocurren pocos momentos mejores para conocerla de manera diferente que el que tu viaje coincida con su Feria de Abril. Y es que, durante los días que dura, la ciudad vive por y para la fiesta.
Olvídate de la Plaza de España, de la Giralda y hasta de su Real Alcázar. O, bueno, no del todo; pero sí ten en cuenta que, durante los días de Feria, harás vida en su recinto ferial. Allí se encuentra el área conocida como el Real de la Feria, lugar en el que se instalan más de mil casetas que acogen a sevillanos y visitantes.
Todo empieza con el pistoletazo de salida: el tradicional Alumbrao, que supone el encendido de su espectacular puerta de entrada y de los cientos de miles de bombillas que engalanan el recinto. Tiene lugar a medianoche, al comienzo de la Feria, y no falta el pescaíto frito, que ya puede degustarse en las casetas. Para conocer la fecha exacta de cada edición, conviene consultar el programa oficial de la Feria de Sevilla.
Después, ya solo te queda vestirte tu traje: de gitana, ellas; y de campero, ellos; y disponerte a hacer del recinto ferial tu segunda casa en Sevilla (la primera, por supuesto, serán nuestros hoteles en la ciudad). Farolillos, mantones, sombreros, peinetas, calesas, caballos, jinetes y música sonando aquí y allá hasta bien entrada la madrugada y una elegancia y una gracia de la que no pueden presumir en otros lugares.

