En Vigo son de Navidad madrugadora. No nos extraña, llenar sus calles y plazas con los casi 12 millones de luces led que las iluminarán e instalar esas enormes estructuras decorativas lleva su tiempo. El montaje comienza en julio y para el encendido no hay que esperar mucho: suele celebrarse entre mediados y finales de noviembre. Aquí, estas fechas son cosa seria porque Vigo no celebra la Navidad, la multiplica por mil.
Cuando lleguéis a Vigo solo os hará falta esperar a la caída del sol para sumergiros de lleno en la experiencia de su Navidad. No, no os hará falta buscarla, saldrá ella a vuestro encuentro. Ten en cuenta que será ciudad con unas 500 calles iluminadas, unos 3.000 árboles encendidos y atracciones para todas las edades.
Entre tanto estímulo, quizá quieras alguna pista, a modo de must, para saber por dónde empezar. Camina hasta la Porta do Sol. Será allí donde encuentres el árbol de Navidad gigante, uno de los grandes emblemas de estas fiestas. Cada año transforma la plaza con su iluminación y sus espectáculos de luz y color.
Desde allí, y paseando por las rúas García Barbón, Policarpo Sanz, do Príncipe y de Urzáiz, os iréis encontrando con grandes esculturas y motivos luminosos. A lo largo del recorrido suelen aparecer una carroza mágica, un muñeco de nieve, un palacio de Navidad, una estrella polar o un oso con su regalo, entre otras muchas figuras. Todo de dimensiones generosas y, por supuesto, con iluminación constante. Vamos, que el efecto wow está asegurado. La programación también suele incluir la casa de Papá Noel y la visita del cartero real. Que los más pequeños no olviden llevar sus cartas.


