Está claro que cuando uno viaja a La Rioja lo que suele querer es beberse una copa de buen vino. Y no decimos que en esta escapada no lo vayas a hacer, pero será después de usarlo como arma en la Batalla del Vino de Haro. Sí, existe una celebración así y no solo eso, está declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional.
Y es que esta fiesta no es cosa de un día. Hagamos memoria: se celebra el 29 de junio, día de San Pedro, aunque el peregrinaje (porque esto comenzó como una romería) se realiza en honor al patrón de la ciudad, San Felices de Bilibio. De hecho, lleva realizándose desde el siglo VI, cuando falleció. Los vecinos de Haro y los visitantes que quieran acompañarles se dirigen hasta su ermita, situada en los Riscos de Bilibio (a unos 6 kilómetros al norte del municipio), donde antes solo había una cueva en la que estaban enterrados los restos del santo.
¿Y cómo empezó la Batalla del Vino? Pues como empiezan muchas de estas celebraciones: por casualidad, cuando después de una de estas romerías, con el pueblo ya almorzando y descansando, un vecino decidió refrescar a otro lanzándole un chorro de vino. Debía ser finales del siglo XIX, lo llamaron bautizo de vino y ha llegado hasta nuestros días, cuando cada 29 de junio, los Riscos vuelven a ser testigos de esta alcohólica contienda.