Lo de Zaragoza en las Fiestas del Pilar es de esas experiencias que hay que vivir una vez en la vida. Quien lo probó, lo sabe. Y quien no, puede ir abriendo boca con esta guía de uso y disfrute de una ciudad que, de por sí, es pura vida, pero que, cuando se acerca el 12 de octubre, desborda ritmo e intensidad. Haz el check-in en el Sercotel Plaza Feria y no salgas sin tu cachirulo.
El cachirulo es ese pañuelo de cuadros negros y rojos que verás que todo el mundo lleva: hay quien se lo ata al cuello y quien se lo anuda en la muñeca. También quien se lo cuelga del cinturón o se lo pone a modo de coletero. Tu outfit, tu decisión. Igual que serás tú quien decida a dónde dirigirte. Aunque las actividades y actos estarán repartidos por toda la ciudad, te recomendamos que empieces por la Plaza del Pilar. Allí, a los pies de la Basílica, será donde (casi) todo pase.
Desde el pregón hasta la famosa Ofrenda de Flores del día 12, en la que miles de personas desfilan hasta los pies del manto de la Virgen, ataviadas muchas de ellas con los trajes regionales de baturras y baturros. Entre medias, conciertos gratuitos con artistas nacionales, internacionales y locales que llenan de música distintos espacios de la ciudad.
No serán los únicos conciertos que animen Zaragoza durante estos días. En el Parque José Antonio Labordeta, en la Estación del Norte y en otros escenarios repartidos por la ciudad se suceden actuaciones para todos los gustos. Y en el Espacio Zity, situado en el recinto ferial, el cartel suele ser para ir comprando entradas. Consulta la programación oficial antes de tu visita para descubrir qué artistas actuarán en cada edición.
Y sí, has leído bien, hay recinto ferial, con sus puestos de comida en los que probar la patata asada que se ha convertido en un ‘must’ y, por supuesto, hasta arriba de atracciones para mayores y niños. Porque en las Fiestas del Pilar de Zaragoza también hay hueco para que los más pequeños vayan aprendiendo a disfrutar de las tradiciones. Y seguro que el Tragachicos será algo que no se quieran perder. Se trata de un enorme baturro con una boca abierta por la que los niños tendrán que entrar para deslizarse por un tobogán. Tendrás que seguirle la pista porque suele cambiar de ubicación por los barrios.
La que también se mueve por la ciudad —y les fascinará— es la Comparsa de Gigantes, Cabezudos y Caballitos de Zaragoza. Su historia viene de lejos. De 1807, para ser más exactos. Es en ese año cuando se registraron las primeras referencias a una familia de cuatro gigantes y cabezudos. Hoy, más de dos siglos después, la comparsa está formada por decenas de figuras que recorren las calles al ritmo de la música y las celebraciones.

